Tres veces más motivante

En matemáticas o en álgebra, una fórmula puede tener un solo resultado correcto. Pero en lenguas o en comunicación, una pregunta puede tener múltiples respuestas válidas. Una ecuación matemática debe arribar siempre a una misma y única conclusión, por más que la resuelvan personas diferentes. En cambio, una misma pregunta puede tener distintas respuestas según la diversidad de personas que contesten y, a la vez, todas esas respuestas pueden ser igualmente válidas.

Sabemos que la matemática es una ciencia exacta. Y lo sabemos tanto como que la comunicación no lo es. Una es dura, la otra blanda. Pero si bien la comunicación no es perfecta, tiene algo mágico que la matemática no: es perfectible. Esa condición hace que la comunicación siempre pueda mejorar. Con las técnicas correctas, las palabras -a diferencia de los números- pueden crecer en significado, lograr mayor profundización y alcanzar una propiedad generativa. Es así que la Ontología del Lenguaje afirma que la palabra puede crear realidades.

Las prácticas de escucha en comunicación interna demuestran que una misma pregunta abierta, realizada a cien trabajadores, puede generar un centenar de respuestas diferentes, sin que ninguna sea incorrecta. De hecho, en la gestión integrada de comunicación interna, todas las contestaciones son válidas y dignas de consideración. Los modelos integrados de comunicación laboral toman a cada trabajador como un ser único y diferente, y a la vez como un emisor de influencia decisiva, tanto dentro como fuera de la organización.

Cada trabajador es un ser único y diferente.

Pero vayamos un poco más allá. La complejidad de la gestión integrada muestra que ante una misma pregunta no solo pueden aparecer respuestas distintas de distintas personas. También pueden surgir respuestas diferentes de un mismo trabajador. Los profesionales que generan métricas, diagnósticos y escuchas sistemáticas dentro de la organización saben que una pregunta particular, realizada en diferentes momentos, puede ofrecer distintas respuestas por parte de un mismo colaborador. Y como si esto fuera poco, todas esas respuestas pueden ser igualmente válidas.

Esta situación, que genera alto grado de complejidad a la gestión de comunicación laboral, por otro lado ofrece un camino nuevo de auto-motivación para los empleados. A partir de esta hipótesis, en el año 2010 nos propusimos comenzar un estudio con el Observatorio 1A consultando a trabajadores de distintos países. La herramienta fue una encuesta que constaba de una sola pregunta: ¿Para qué trabaja usted? El método, por su parte, era muy simple: se efectuaba tres veces la misma pregunta a la misma persona. El resultado permitió alcanzar lo buscado: tres respuestas diferentes por cada trabajador. Los primeros cuestionarios se aplicaron en países de Centroamérica y el primer avance lo presentamos en el Tec de Monterrey en el año 2011. Poco a poco fuimos viendo que las tres respuestas se complementaban y que juntas no solo sumaban, sino que incluso multiplicaban la motivación laboral de quien respondía.

Las preguntas parecen auto-motivar a los trabajadores

En la actualidad seguimos consultando a trabajadores de diferentes países que tienen diversos oficios, profesiones o especialidades. Además de Latinoamérica, en 2014 sumamos a España, Italia y Francia. Si bien el estudio continúa -acaso nunca acabe del todo- ya muestra tendencias claras. Cuando se les propone la encuesta, los trabajadores no expresan demasiado interés. A partir de la primera pregunta comienzan a motivarse y luego de dar la tercera respuesta suelen mostrarse mucho más positivos y reflexivos. En la mayoría de las experiencias vimos que cambian el ánimo, mostrando una brecha clara entre el antes y el después de la encuesta. En no pocos casos, al finalizar, suman expresiones o comentarios espontáneos que denotan una actitud mucho más positiva hacia su trabajo que al momento de iniciar la encuesta. ¿Qué es lo que sucede?

Por las experiencias de gestión sabemos que al interactuar con trabajadores, preguntar es mucho más efectivo que afirmar. En un paradigma en el que las empresas emiten mucho -muchísimo- más de lo que escuchan, los colaboradores se motivan más con preguntas que con afirmaciones. Y en este caso particular, la misma pregunta repetida tres veces, les genera naturalmente una mayor profundización en cada respuesta. A partir de 2010 fuimos comprobando que el hecho de hacerles tres veces la misma pregunta permitía que el encuestado acceda a mejores niveles de significado. Y ese significado, llevado al ámbito del trabajo, es lo que se conoce como sentido en el trabajo: un salario emocional muy buscado por empresas y organizaciones.

Sentido = Salario emocional

Más allá de la hipótesis de este estudio, que explora nuevas formas comunicacionales para aumentar el sentido y la auto-motivación, también hay otra finalidad, menos estadística pero igualmente trascendente para nosotros: que cada trabajador encuestado quede positivamente influido por las preguntas. Por eso decimos que quizás nunca dejemos de hacer esta encuesta. Si la palabra crea realidades, las respuestas de estos trabajadores también la crean. Y en primer lugar la crean para sí mismos. Es por eso que si en su respuesta más profunda una persona dice que trabaja para satisfacción individual, para brindarle lo mejor a sus hijos, para auto-realizarse profesionalmente, para aprender algo nuevo, para ayudar a otros o simplemente para ser feliz… de manera ontológica genera esa realidad con su lenguaje. Cuando responde en voz alta a estas preguntas comienza a crear mejores posibilidades en su propia vida laboral. Luego lleva esa creación a su entorno, a sus compañeros, a su jefe, a sus clientes y, al salir de la empresa, también la expande a su familia, a sus amigos, a sus vecinos, a su país.

Esta otra finalidad de la encuesta -la de llegar uno por a uno a miles de trabajadores- nace de comprobar a lo largo del estudio que las personas rara vez se preguntan para qué trabajan. Y si lo hacen, se contestan superficialmente, en general con argumentos vinculados estrictamente a lo económico. Esta es la tendencia general en la primera respuesta. El estudio muestra que las respuestas más rápidas y superficiales son meramente salariales. Ante la primera pregunta en general los encuestados responden: –Trabajo para ganar dinero. Por eso resulta vital repetir la pregunta, para que cada encuestado descubra por sí mismo -escuchándose a sí mismo- que su trabajo puede tener innumerables connotaciones, muchas de ellas positivas y motivantes.

Cuando el sueldo es la única explicación que se da a sí mismo un trabajador sobre la tarea que realiza, también crea una realidad. El estudio ha descubierto que las personas pueden quedar atrapadas en esa única respuesta, haciendo de su experiencia laboral un mero intercambio: horas de vida por dinero. Afirmar con el lenguaje que trabajar solo sirve para vivir o supervivir, automáticamente le quita humanidad a cualquier oficio o profesión. Le quita trascendencia, vuelo semántico, profundidad significativa y sentido al trabajo humano.

Es por eso que la repetición de una pregunta suele ser mejor que la repetición de una fórmula matemática y que el trabajo al cubo puede ser tres veces más motivante. Ya que, sin negar la necesidad económica en alguna de las respuestas, con las otras preguntas el mismo trabajador puede abrirse nuevos horizontes y sumar más motivos a su trabajo. Motivos que le generarán más motivación.

RedINSIDE
© 2015

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